domingo, 27 de enero de 2019

Cultura Política en la Era de Mao (1949–1976). Por Hernán Hurtado


Discurso y praxis
Hernán Hurtado
Universidad de Zhejiang

Un rasgo transversal de la naciente República Popular de China fue que se erigió como una experiencia gubernamental auténtica con sus propias formas y mecanismos en permanente discusión y superación, vale decir, no necesariamente entendido a la usanza del marxismo y sus categorías conceptuales que de hecho son préstamos útiles para el discurso y praxis de lo que en ese contexto local y global acontecía, sino como cultura política basada en tradiciones confucianas de longue durée[1] muy arraigadas en la cosa pública.

De esa manera Mao a la cabeza del Partido Comunista de China vence al Ejército de la República de China liderado por el Kuomintang (中国国民党 o KMT) y funda el 1 de setiembre de 1949 la República Popular de China (中华人民共和国)[2] como corolario de la guerra civil y la resistencia a la invasión extranjera. Siendo las primeras medidas adoptadas del nuevo régimen, teniendo como referente la experiencia y cooperación de la Unión Soviética, el reflotar la agricultura y forjar nueva y creciente industria en un marco de reconstrucción económica post guerra.

Con el mismo tenor anterior a la República Popular China, desde que Mao fuese Secretario de Propaganda del Partido Comunista, observó en el imaginario popular y en las arraigadas expresiones colectivas populares, como lo hicieron los rebeldes del 4 de mayo de 1919, que los movimientos culturales son un vehículo extraordinario para los movimientos políticos y en categorías marxistas la propaganda debería establecer la nueva cultura comunista en contraposición del viejo Estado opresor y sus manifestaciones culturales, pero además debería recrear y adoptar lo positivamente tradicional y es aquí que Mao pone especial atención a lo que él denomina los trabajadores culturales en un Frente Cultural que debería soportar y hacer florecer la gran revolución, esto es, que la nueva sociedad posea desde su realidad sus propias formas dialécticas de manifestaciones culturales. Mao se aproximó, por decir lo de alguna manera, en invertir en la Ópera de Beijing como símbolo del arte tradicional de China diferente del de Occidente. Esta voluntad política soportada en la asistencia y administración pública por las artes y cultura se consideraría como un cimiento sobre lo que luego devendría en la aplicación de la política de reforma y apertura de Deng Xiaoping generando más oportunidades de desarrollo desde un firme respaldo a la protección de este arte tradicional[3]. Entonces administrar Cultura para el régimen de Mao se tradujo, desde un rígido control político, en publicitar lo culturalmente oficial: literatura, monumentos arqueológicos, ópera, teatro, tradiciones, etc.

En un contexto de tensiones políticas locales e internacionales el gobierno de Mao Tsetung  en 1957, atravesaba un difícil contexto internacional principalmente por su alianza con la Rusia de Kruschef, y optó por una política de apertura a la crítica y competencia dentro de China, con el cliché de “Dejad que florezcan cien flores; dejad que cien escuelas del pensamiento compitan entre sí”. De aquí que no tardaron en sacudirse numerosas críticas al sistema política y económico del gobierno que evidenciaban un golpe a la popularidad (Zaldívar 2012).

Veamos entonces que la célebre cita de Mao (2 de mayo de 1956) "Que se abran cien Flores y que compitan cien escuelas" (百花齐放,百家争鸣 / 百花齊放,百家爭鳴) o en otra traducción “Que cien flores se abran, y compitan cien escuelas ideológicas”  resulta una premisa política bastante distanciada del ejercicio de libertades del régimen, sin embargo es una generalidad que podría ser mencionado por un liberal a ultranza o por un anarquista, sin mayor desacuerdo. Este período fue breve y experimental, concitando en Occidente el interés de importantes intelectuales como André Malroux, Jean-Paul Sartre y Roger Garaudy, aunque confundiéndolo con una apertura ideológica sin restricciones, cuando de hecho estaba circunscrita al programa político del Partido Comunista de China.
Luego entre los antecedentes de valor permanente en la década (1966-1977) de la Gran Revolución Cultural (无产阶级文化大革命) destacan la práctica de la crítica y  la autocrítica como un componente fundamental de la formación política y de los valores cívico-revolucionarios ante las expresiones populares que, nuevamente en categorías de Mao, son expresión del desarrollo de las fuerzas productivas de las instituciones políticas.
Otro valor permanente interesante es el expresado textualmente por Mao al escritor y político francés André Malroux, en el sentido de que la cultura revolucionaria debe fortalecer valores opuestos a la cultura de la “vieja sociedad”, dando un valor especial a la fuerza creativa del pueblo y a lo que Mao define como una “ley de la evolución” revolucionaria: “A pesar de todo, el débil puede vencer al fuerte” (Malroux, p.83).

Por lo tanto la Cultura Política en la Era de Mao presume una estricta política estatal centralista y la administración de Cultura de forma transversal rescatando valores confucianos clásicos. El caso de la difusión renace con la experiencia política y conducción quien en el momento de lucha contra la oligarquía como secretario de Prensa y Propaganda del Partido Comunista de China recorrió todas las provincias de la gran China. Por eso consideraba al Frente Cultural como columna para soportar y nutrir la posición de clase en cuanto refiera a arte y literatura (Tsetung 1971; 67-80) , para llegado el avance del gobierno frente a las resistencias, lograra canalizar y catalizar formas de difusión instrumentalizando la suma de historias y asignando importancia, en categorías marxistas, a los trabajadores de la cultura (Tsetung 1971; 185-187), en materia de formación escolar proyectada también con la transformación de la vieja ópera, que esto significa la modernidad y el progreso edificado desde la cultura del pueblo con sus principios y sobre las necesidades reales y no imaginarias o subjetivas. Siendo esta última conclusión, de cierto modo, parte del principio confuciano de la armonía entre lo antiguo y lo moderno, lo conocido y lo que aguarda por serlo.

Bibliografía
BRAUDEL, Fernand
1958 Histoire et sciences sociales: La longue durée, artículo publicado en Annales. Histoire, Sciences Sociales 13. 4 (octubre - diciembre de 1958), pp. 725–753
MALREAUX, André
1976   Política de la cultura. Traducción: Irene Geiss. Ediciones Sintesis. Colección Los de Siempre. Buenos Aires.
TSETUNG, Mao
1971   Obras Escogidas de Mao Tsetung. Tomo III. En El Frente Único en el Trabajo Cultural. Ediciones en lenguas extranjeras. Pekín.
Zaldívar, Luis
2012   El Período de las cien flores en la China de Mao. Blog Ojo Izquierdo. Lima.


[1] Fernand Braudel acuña el término para referirse a un nivel del tiempo histórico respecto a imaginarios, tradiciones o sistemas de contundente estabilidad y por lo tanta de larga duración en el tiempo y en determinados espacios, para metodológicamente distinguir el nivel de tiempo de la coyuntura, en que el cambio es perceptible y finalmente de los tiempos de corta duración o hechos de la historia relatada o de la narración des acontecimientos.
[2] La República Popular de China fue proclamada en 1945, cuando las fuerzas del Partido Comunista de China, bajo el liderazgo de Mao Tse Tung, se impusieron al ejército de la República de China, el antiguo régimen chino, que desde entonces se ha mantenido en la isla de Taiwán que estaba bajo el gobierno de la República de China desde 1945.
[3] En la actualidad durante todo el año hay espectáculos de este arte en el Gran Teatro Chang’an. Además del Concurso anual Internacional de Aficionados de la Ópera de Beijing que destaca por su vasta convocatoria. Esta producción artística es parte fundamental de muchos de los programas de intercambio cultural entre China y el extranjero.

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